Consejos para ayudar a tu hijo a nacer rápido

El oxigeno es un recurso natural vital para la vida en este planeta, y no esta demás decir que si no se suministra el suficiente oxigeno al feto durante la gestación este puede llegar a tener serios problemas en su respiración.

Por lo general, se le suministra el suficiente oxigeno mediante la sangre, si se tapan las venas se ven perjudicados completamente.

Síntomas de embarazo

No solo debemos tener cuidado con las venas, sino también con el ritmo con el que respiramos ya que es algo vital que mantengas un ritmo constante y fuerte de respiración, para evitar cualquier bombeo excesivo del corazón y no cansarse demasiado, para que no te falte el aire.

Es necesario que una mujer embarazada aprenda a respirar.

Sí, puede que supieras respirar sin una barriga, pero la cosa cambia, ya que al momento de tener un feto existen distintos tipos de respiración para cada fase del parto, en lo cual debes de prepararte.

El oxigeno es igual a bienestar del bebé

En el momento de practicar notarás la diferencia, si sientes los agobiantes dolores, solo con respirar con tranquilidad y sin aforo pueden llegar a relajarse.

Algunas veces, por las contracciones, se puede alterar el ritmo de las respiraciones y en ese momento es cuando sabes que algo está mal y tienes que aprender a cómo respirar.

Es tan fácil como montar en bicicleta, es decir, no se olvida, además de que tiene beneficios tanto para ti como para el bebé, sirviendo de relajante para ti y apartando tu mente del dolor ayudándote entre contracciones a mantener la calma.

Lo indicado cuando se realizan las contracciones es que inhales profundamente por la nariz y lo sueltes por la boca, el aire entrará inmediatamente a tu torrente sanguíneo y la diferencia se nota, siendo con calma esta respiración.

Lo mejor es botarlo fuerte por la boca, inhala tranquila y bota fuerte.

Pero, después de un tiempo, ya la manera relajada no es la más sencilla, necesitarás en la parte final del parto empezar a hacer respiraciones más rápidas, debido al dolor que sentirás de las contracciones, además de que serán más frecuentes.

Es el mismo trabajo, pero con más rapidez. Para enviar todo el oxigeno al bebé puedes tomar cierto tiempo para relajarte un poco y que no te agobie tampoco.

El momento no ha llegado, pero ya sientes ganas de pujar

Lo que tienes que hacer en un momento como ese es respirar y soltar el aire en soplidos largos, o de manera de jadeo también funciona.

La matrona muchas veces no te va a dejar pujar porque no se ha dilatado lo suficiente, así que te toca aguantar con este tipo de respiración.

Esto no es bueno tampoco hacerlo demasiado tiempo, porque terminas agotando tus energías y te puedes desmayar.

Una vez tengas que pujar para sacar al bebé, llena todo lo posible los pulmones y empuja mientras expulsas aire, un trabajo complicado que necesita algo de práctica pero te ayudará en el momento.

Si no respiras mientras pujas puede sucederte como a muchas personas en el gimnasio, que después de realizar demasiada fuerza caen desplomadas o vomitan al instante.

El oxigeno es como la bomba que impulsa la sangre a todos los lugares, por lo cual es vital, entonces recuerda: relájate y respira todo lo que puedas en esas etapas.