La niña más peluda del mundo se enamora, se afeita ¡Así luce ahora!

La que es considerada la niña más peluda del mundo ha crecido y se ha enamorado, con estos nuevos sentimientos en su vida, la menor optó tomar la más importante decisión hasta ahora; rasurarse, y el cambio ha sido radical.

Las imágenes no tardaron en hacerse virales y dejar a miles de usuarios conmocionados por el cambio radical que experimentó; su nombre es Supantra “Natty” Sasuphan y es originaria de Bangkok, Tailandia.

“Natty”, de 17 años, sufre una enfermedad conocida como Síndrome de Ambras o del “hombre lobo”, que la hace lucir completamente diferente al resto de las personas, sin embargo, esto no le ha impedido recibir cariño y afecto de quienes la rodean, de las personas a las que más quiere.

Esta enfermedad provoca que en todo su cuerpo y rostro crezca vello de manera abundante, por este motivo en 2010 fue considerada la mujer más peluda del mundo por el libro Guiness de los Récords.

En aquél momento declaró que no se sentía diferente al resto de las personas pues “he logrado hacer muchos amigos a los que no les importa mi vello y me he rodeado de personas buenas”.

La llegada del amor a su vida

Recientemente llegó a la vida de Supantra una persona por la cual sus sentimientos se volvieron más singulares, un joven al que ahora define como “el amor de su vida” y que la condujo a decidir cortarse el vello de su rostro y cuerpo.

Supantra asegura que él la quiere tal como es, pero aun así dio el determinante paso; tras rasurarse “Natty” compartió fotografías de su nuevo aspecto y otras más en donde aparece acompañada de su novio. Las imágenes rápidamente fueron difundidas en redes sociales y causaron sorpresa por el radical cambio experimentado por la joven.

El Síndrome de Ambras

La enfermedad que padece Supatra, el Síndrome de Ambras, es hasta el momento incurable y se debe a una alteración genética, de acuerdo con expertos afecta a solo otras 50 personas como ella en el mundo.

El primer caso del que se tiene registro fue documentado en la Edad Media y pese a los tratamientos a los que la joven se ha sometido, incluido el láser, no ha podido detener el crecimiento del vello.