Los abuelos vivirán siempre en nuestro corazón aunque ya no estén con nosotros

Muchos han crecido con sus abuelos muy cerca de ellos. El amor de un abuelo es un privilegio único en este mundo.

¿Qué si nos malcrían? Obvio que sí, pero para resarcir esos daños están los padres, para meternos en cintura y regañarnos.

Los brazos de nuestros abuelitos, lugar donde la comprensión y la empatía no se agotan, son infinitas.

Esos seres súper especiales que parecen hechos a mano y moldeados como una galleta muy dulce, con todo el amor del mundo, ojala fuesen eternos.

La muerte existe y no sabemos cuándo vendrá, solo tenemos la certeza de que lo hará.

Jamás voy a olvidar a mi abuelo, lo amo y no lo voy a dejar de hacer. Su amor, su recuerdo y sus abrazos vivirán siempre en mi corazón, en mi memoria y en mi vida entera.

Yo prefiero pensar en que la última vez que lo vi, le dije que lo amaba y le di un beso en la frente. Prefiero recordar como aplaudía cuando de niña yo bailaba sus canciones favoritas.

Siempre tendré en mi memoria sus ojos pequeñitos, todas sus arrugas y su cabello blanquito y un poco largo.

Su sonrisa tan gigante y luminosa como un día soleado, sus palabras todo en ellos.

Los abuelos, serán parte importante de nuestra vida por siempre

Si no quieres desaprovechar ningún minuto en adelante te dejo unos consejos:

Los detalles siempre son bien valorados, las galletas preferidas, la música de su época, una anécdota, o incluso como estuvo tu día, son cosas que cualquier abuelo quiere compartir.

Los abuelos tienen muchas carencias, la vista ya no es la misma, la movilidad, ni siquiera la manera de comer, entonces, ¿en que puedes ayudarle? A comer, a buscar algo, hasta cortarse las uñas a veces es muy difícil.

Una llamada es milagrosa, si tu abuelo tiene teléfono ¡llámalo! No importa si es muy temprano en la mañana o la hora de la novela, tu llamada siempre será muy especial, aunque solo sea para chequear que está bien.

Sea en el momento que sea, tengamos la edad que tengamos, la pérdida de un abuelito es una cicatriz que no sana completamente, jamás.

EL LUTO:

No es vestirse de negro, es dejar de reír a carcajadas.

El luto no es dejar de escuchar música, es escucharla y llorar por lo que extrañas.

El luto no es dejar de hacer todo lo que querías; es hacerlo, sin una parte de tú vida.

El luto es sentirte vacía, por él que se fue sin despedidas, sin un adiós y que tanto querías.

El luto es vivir eternamente extrañándole y recordándole por todo lo que hizo en vida.

El luto se lleva en el corazón por mil motivos y una razón, pues ya se fue, y en este mundo nos dejó, sin su presencia y sin su amor.

El luto es añorar lo que ya nunca más pasará y cuándo pasaba nos llenaba de alegría y felicidad.

El luto todos lo vivimos de diferentes maneras, pero al final, a lo mismo conlleva, extrañar y sentir nostalgia por quién se nos fue al más allá y ahora tenemos que visitar en aquel frió lugar…..sin poder ya dialogar…